Mientras tanto en la prensa: “es como la diabetes”

Mientras tanto en la prensa: “es como la diabetes”

Continuamos con nuestro intento de mejorar el abordaje en torno a la salud mental en la prensa. En esta ocasión nos ha llamado la atención un artículo del periódico El País llamado “Un ejemplo de lucha contra el trastorno bipolar”. Aunque hay partes del artículo encomiables, como el tomar testimonios en primera persona; encontramos un párrafo que señalamos no sólo porque aparezca en este artículo en concreto sino porque nos parece representativo de una narrativa muy común en torno a los trastornos mentales; particularmente en aquellos cuyos límites se han ido diluyendo desde las figuras clásicamente reconocidas en la psicopatología clásica como era la psicosis maniaco-depresiva, hasta una definición tan laxa que parece querer incluir las variaciones propias de la afectividad humana, como pueda ser el actual concepto de trastorno bipolar.

Se trata del siguiente:

El tratamiento farmacológico es la piedra angular de la recuperación. (…) aunque el tratamiento dure años, un paciente con trastorno bipolar estabilizado -que lleva años sin recaídas-, llega a tener una vida normal “tal como un enfermo de diabetes”. Solo deberá tomar una simple medicación diaria y no olvidar sus límites emocionales, así como qué personas o situaciones cotidianas debe evitar.

La tan habitual narrativa “es como una enfermedad física” nos chirría siempre por varias razones. Una, que por contraintuitivo que resulte, sabemos que ese enfoque no sólo no disminuye el estigma entre la población general sino que lo aumenta. Otra, que, sin entrar a valorar la eficacia de la medicación para ciertos aspectos, reducir un trastorno cuya presentación no compete a un parámetro en sangre y sus potenciales complicaciones, sino a los sentimientos de una persona, sus relaciones sociales y aquello que constituye su identidad, simplifica y cosifica todos esos elementos. Y se simplifican y cosifican todo el resto de abordajes distintos a la medicación, que más allá de controlar la repercusión vegetativa del malestar, tratan de apoyar a la persona en la recuperación de su vida. No se trata de hacer una lista de sufrimientos humanos y colocarnos en orden, “esto es peor, esto es mejor”, simplemente consideramos que son muy diferente; del mismo modo que no vemos procedente comparar desahucios y miopía, no entendemos demasiado bien la costumbre de mezclar trastorno mental y enfermedad somática, por alguna razón casi siempre la diabetes.

Y yendo un poco más allá, y aunque hablar de la diabetes exceda nuestro campo como profesionales de la salud mental, no perdemos la oportunidad de señalar que incluso respecto a la diabetes, ese planteamiento de “basta con tomar la medicación e ir a las consultas” nos chirría. Como creemos que nunca se ha hablado suficientes veces del modelo de determinantes sociales de la salud, y particularmente en la prensa generalista (¡y la especializada!) lo echamos Mucho de menos, vemos una ocasión espléndida de volverlos a mencionar: depositar la responsabilidad del bienestar en el estilo de vida, obviando las condiciones de vida es falaz e injusto. Injusto para aquel cuya afectividad se dispara y escapa a su control, pero también para aquel cuyo páncreas regula defectuosamente las glucemias. Quizá nos podríamos plantear cómo va a mantener una “dieta equilibrada” alguien que trabaja diez horas al día y sólo tiene acceso a comida rápida de mala calidad, además de decirle “toma la medicación, ve a tus consultas”. O incluso cuestionarnos si estamos construyendo una sociedad en la que eso de “recuerda tus límites emocionales para no descompensarte de tu trastorno mental” es medianamente plausible. Seguiríamos, pero creemos que esta tabla, lo ilustra mucho mejor que nosotros.

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Podéis leer más en este blog, que aprovechamos para recomendaros encarecidamente.